Brel en el Olympia
paco cuenca - brel ? l?olympia
Paco Cuenca V?deo Les Pr?noms de Paris Paco Cuenca V?deo Tango Fun?bre
Paco Cuenca V?deo Les Paum?s du petit matin Paco Cuenca V?deo Mathilde
Paco Cuenca V?deo casero Madeleine Paco Cuenca V?deo Amsterdam

Tomando como base los espectáculos de Jacques Brel en el Olympia de Paris de 1961, 1964 y su despedida de los escenarios de 1966, Paco Cuenca, da un repaso a algunas de las canciones más representativas del cantante belga. Las versiones que interpreta en este nuevo espectáculo son fieles a las grabaciones originales.
Este tributo nace de la constatación de que, a pesar de ser, junto a Georges Brassens y Léo Ferré, uno de los tres más grandes de la canción francesa, Jacques Brel es un gran desconocido en españa. salvo, quizá, por la canción "Ne me quitte pas" convertida en éxito universal.

Poco o nada se sabe del Brel compositor, el de la fuerza punzante, a veces hiriente, de las historias de amor y amistad que cuenta como pocos o el de la muerte, siempre presente, con los que elaborá elocuentes obras en miniatura con introducción, nudo y desenlace contados en tres minutos.
Y poco o nada se sabe del Brel intérprete, el volcán, el histrión, el actor capaz de rellenar sin economía de gestos o muecas un escenario entero con su sola presencia. Su entrega al p?blico, que fue total, sin condiciones, desde la angustia enfermiza que precedía cada concierto hasta el agotamiento al bajar del escenario, merecía un homenaje.

Brel, que desembarcó en el París de los años 50 para tratar de convertirse en una gran estrella del music-hall escribía e interpretaba sus canciones en francés, a pesar de su origen flamenco.
En pocos años alcanzó el éxito que anhelaba y logró inscribir su nombre, junto a Brassens, Ferré, Aznavour, Ferrat, Nougaro, Gainsbourg y otros, entre los grandes de la "chanson française".
Abandonó voluntariamente los escenarios, a los 38 años y en la cumbre del éxito, para no aparecer más como solista. Siguió escribiendo canciones y grabando discos. El último se grabó y publicó cuando, muy enfermo, se sabía condenado por un cáncer de garganta.

Su retirada temprana contribuyó a incrementar su fama, su prestigio y su mito que perduran en la memoria de francófonos y francófilos desde hace más de treinta años.

Falleció en 1978 con apenas 49 años. Está enterrado, como el pintor Paul Gauguin, en las Islas Marquesas (polinesia francesa) con las que se topó, maravillado, mientras navegaba huyendo del mundo y que fueron su último y oculto refugio.

"Entrevista radio "Brel en el Olympia"