cd el hombre + feliz del mundo
La maravilla
letra y m?sica:?Jean-fran?ois Cuenca
Grabado en directo:
Jorge Pardo, saxo
Chema Callejero, piano
Coco Balasch, contrabajo
Pedro Vega de la Nuez, bater?a

Los amores imposibles no existen, por fortuna. Arriesgarse, atreverse, es parte del fluido que lubrifica y regenera el esp?ritu humano. No hubo nunca, para el Amor, ni muros infranqueables, ni distancias demasiado grandes. Lo que nos atemoriza e interpretamos como obst?culos son tan s?lo pantallas telara?osas, humo traspasable. La historia y la literatura dan fe de Amores felices a pesar de todo y de todos. En esta simple constataci?n deber?amos dejar la introducci?n para esta canci?n. Pero no podemos. En realidad no nos dejan porque si bien ya se toleran ?bueno, no siempre y desde luego no en todas partes- los afectos entre una rica y un pobre, una abuela y un jovenzuelo, una negra y un blanco, un jud?o y una musulmana, pongamos por caso, a?n hay ideolog?as e instituciones bien nuestras y arraigadas que se creen con derecho a explicarnos que no se deben admitir los ni los Amores ni los enlaces de dos ricas, dos lozanos, dos negras o dos musulmanes entre s?. Cuanto m?s trato de analizar sus argumentos m?s llego de nuevo a la conclusi?n de que estoy frente a un chiste torpe y est?ril. Torpe porque no ha podido nunca evitar que dos seres humanos, cualquiera que sea su sexo, se amen y est?ril porque no lo conseguir?n jam?s. Lo ?nico que han conseguido, y deber?an avergonzarse, es que se escondan y sufran. Es tan obvio que me cuesta tratar de volver a manifestarlo sin caer en lugares comunes sobre la libertad, tambi?n la sexual, o sobre la predicaci?n del ejemplo. Yo ver?a con agrado y sin sobresaltos que dos santos varones como el presidente de turno del partido conservador y el mism?simo Papa de Roma se enamoren, se casen y, de paso, adopten un ni?o porque, a pesar del peso tan secular como arbitrario de algunas de sus doctrinas, les reconozco de antemano talento, ternura y generosidad suficientes para hacer feliz a un hu?rfano. Claro que esto ?ltimo es una decisi?n ?ntima que afecta tanto a la responsabilidad individual que quiz? prefieran, ante la duda, dejar el hu?rfano a su suerte y orfandad.
Quiz? sea por los a?os que tengo,
quiz? por los que me han robado,
quiz? porque creo en la vida con todas mis fuerzas,
en la suerte de buscarlo simple pero encontrar,
sin haberlo pretendido, la maravilla.

No hay amores imposibles

Quiz? me recuerde roto de tristeza,
quiz? haya sufrido tanto,
porque creyera como t? que no me suceder?a.
Amar a qui?n no deb?a amar, vivir y dejarme llevar,
volar con la corriente hasta la maravilla.

No hay amores prohibidos

Quiz? creas que a t? no te sirve de mucho,
quiz? no me entiendas si digo
que te prender?s de la vida como yo me prend?.
Que no te har? faltar buscar en el cielo para encontrar,
sin siquiera darte cuenta, la maravilla.

No hay amores imposibles.

23 noviembre 2004