Djiby Niang (con J.A.Labordeta)
letra y m?sica:?Jean-fran?ois Cuenca
Jos? Antonio Labordeta ,voz
Nacho Est?vez "El ni?o", guitarras flamencas
Coco Balasch, bajo
Pedro Vega de la Nuez, bater?a y percusiones
Josu? Barr?s, caj?n
Jaime Oca?a, palmas
Alberto Moreno, coros
Pepe Fern?ndez, cuerdas
Paco Cuenca, coros

Lo m?s sobrecogedor del racismo es que hay racistas. Sin ellos no ser?a m?s que un cuento para dormir mal, un chiste sin gracia. Pero hay una legi?n de est?pidos que da cuerpo y sustancia al cuentecillo. En ese ej?rcito de alima?as se alistan ricos y pobres, instruidos y analfabetos, hombres y mujeres, j?venes y viejos agrupados por batallones: est?n los que evitan, los que desprecian, los que agreden y los que matan. El racismo, adem?s, tiene variantes sutiles como la de hacer considerar a algunos que son de mejor linaje que otros de la misma etnia. Tiene mucho que ver, al parecer, con el color de la sangre y de los dineros. Otra variante interesante es la que, a bombazos, opone dioses entre s?. Con 12 a?os apenas y reci?n llegado de Senegal, apareci? una noche navide?a con su mochila desbordada de papanoeles, cachibaches y pulseras en ristra. Como ahora est? bien visto indigenarse con pinturas en la piel, perforaciones ombligo-nasales y pulseras variopintas, Djiby Niang es uno de esos muchachos que se gana la vida malvendiendo disfraces de esa guisa. Tanta ternura en sus ojos y tanto fr?o en su cuerpo me record? que soy hijo, nieto y biznieto de emigrantes. Puesto que de mezclas y diversidad se trata he resuelto coctelizar esta canci?n con m?sica con aires de la Andaluc?a de mis antepasados contando la historia de un adolescente senegal?s y cantada con un aragon?s de generosidad f?rtil, de mirada amplia y de compromisos puros.
Una barquita de flores
pinta el estrecho de colores.
Trae la vida la marea
como un manojo de faroles.
Mis padres andaluces
tambi?n tuvieron su caminito de luces.
Aunque la tarde se haga m?s fina
la noche siempre se ilumina.

Angelotes del profeta
buscan el cielo en bicicleta.
Los bolsillos con canciones,
el coraz?n en la maleta.
Mis abuelos andaluces
tambi?n tuvieron su caminito de cruces.
Dios del pastor, dios del cordero,
?Cu?l es el dios verdadero?

Como el aire unos vienen
y otros se van, Djiby Niang.
Como tus sue?os cuando sue?as
y brujulean las cig?e?as
como el fiel sobre el im?n.
Tus ojos con vocabulario,
tus manos son tu diccionario
y pasaporte.
Mi casa es tu casa,
tu piel es mi piel,
dame tu sur, toma mi norte.

Qu? dura es la carretera
a veinte duros la pulsera.
Un infierno por madrugada,
cada mirada una trinchera.
Mis bisabuelos andaluces
bebieron sus Am?ricas agridulces.
Porque Dakar es como granada:
sin sus chiquillos no vale nada.?

Salpicado el adjetivo,
doce a?os y fugitivo.
Te he bordado una bandera
con una ramita de olivo.
Mi sangre de Andaluc?a
me hace del mundo entero por buler?as.
Si te solfeo en mi garganta
dos negras no son una blanca.

Como el aire unos vienen
y otros se van, Djiby Niang...